Aloe
El género Aloe (familia Asphodelaceae) agrupa alrededor de 600 especies repartidas por África austral y oriental, Madagascar, la península arábiga y varias islas del océano Índico. Todas comparten el mismo esquema: una roseta de hojas suculentas, casi siempre con dientes o tubérculos en el margen, y una inflorescencia en racimo con flores tubulares rojas, naranjas o amarillas sobre un escapo largo. Van desde plantas de pocos centímetros hasta árboles como Aloidendron dichotomum, y esa variedad es justo lo que hace interesante coleccionarlos.
Conviene aclarar un punto desde el principio: el Aloe vera que se cultiva a escala agrícola es una especie concreta, de porte grande y hojas alargadas verde claro con dientes marcados, destinada a la industria. No entramos aquí en sus usos ni en propiedad alguna que se le atribuya. Los aloes de esta página son ornamentales: se cultivan por la forma de la roseta, el dibujo de la hoja y la floración, y son plantas decorativas, no productos de consumo.
Cómo distinguir los que vendemos
La única especie botánica pura del catálogo es Aloe variegata, hoy reclasificada como Gonialoe variegata aunque el nombre antiguo sigue siendo el de uso comercial. Es inconfundible: forma una roseta de tres hileras de hojas triangulares, aquilladas, de verde muy oscuro con bandas blancas transversales, de ahí su apodo de aloe tigre. La ofrecemos también en calibre XXL, ejemplares ya adultos y bien formados.
El resto son híbridos ornamentales modernos, obtenidos por cruce y seleccionados para maceta: compactos, de crecimiento lento y con la hoja cubierta de tubérculos o de un veteado marcado. Aloe “Pink Blush” juega con los tonos rosados y coralinos que se intensifican cuando la planta recibe mucha luz. Aloe “White Lightning” apuesta por el contraste de manchas y líneas blancas sobre verde. Aloe “Tiki Tahi” es más escultórico, con dientes y tubérculos muy marcados. Ninguno alcanza el tamaño de un aloe de exterior: son plantas de maceta mediana durante toda su vida.
Cuidados comunes
- Luz: sol directo o luz muy brillante. Con poca luz la roseta se abre, se aplana y pierde el color; los tonos rosados y rojizos solo aparecen con luz fuerte.
- Riego: escaso, dejando secar el sustrato por completo entre riegos. Siempre por el borde de la maceta: el agua estancada en el centro de la roseta pudre el corazón de la planta.
- Sustrato: mineral y muy drenante, específico de cactus y suculentas. Nada de turba pura.
- Frío: protege por debajo de 5 °C. En el interior peninsular y en el norte, invernada bajo techo en un sitio luminoso y seco.
Errores típicos
El más frecuente es regar por encima y dejar agua en el embudo central: es la causa número uno de pérdida de aloes en maceta. El segundo es confundirlos con agaves y tratarlos igual: la hoja del aloe es blanda y jugosa, la del agave fibrosa y rígida, y mientras el agave florece una sola vez en su vida y muere, un aloe florece año tras año. El tercero es abonar demasiado, lo que produce hojas grandes, blandas y sin dibujo. Y el cuarto es no revisar la base de las hojas: la cochinilla algodonosa se instala justo ahí, escondida entre roseta y sustrato, y se detecta tarde. Ten en cuenta además que muchos aloes de esta familia frenan su crecimiento en pleno verano; si en agosto tu planta parece parada, no la fuerces con más agua.
Qué tipos de aloe encontrarás aquí
- Aloe variegata — el aloe tigre, roseta de tres hileras con bandas blancas.
- Aloe variegata XXL — la misma especie en ejemplar adulto y bien formado.
- Aloe “Pink Blush” — híbrido compacto de tonos rosados a pleno sol.
- Aloe “White Lightning” — veteado blanco muy contrastado sobre hoja verde.
- Aloe “Tiki Tahi” — híbrido escultórico de dientes y tubérculos pronunciados.
Cada ejemplar se selecciona a mano y sale desde Almería con la raíz protegida para que llegue listo para trasplantar.




