Cereus
Cereus es uno de los géneros más antiguos de la familia Cactaceae —de hecho le dio nombre— y reúne una treintena de cactus columnares de Sudamérica y el Caribe, sobre todo de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Son cactus de costillas marcadas, crecimiento vertical y rápido para lo que se estila en el grupo, y flores espectaculares: grandes, blancas, nocturnas, abiertas una sola noche y polinizadas por polillas y murciélagos. Varias especies producen además frutos comestibles en su lugar de origen.
Cómo distinguir los que vendemos
El Cereus azul es el tipo clásico: columna gruesa, de un azul glauco intenso cuando recibe sol pleno, con costillas bien definidas y aréolas espaciadas. Es un cactus de estructura, de los que sostienen visualmente una colección entera.
Cereus forbesii f. spiralis es la forma en la que las costillas giran en hélice alrededor del tallo. Conviene saber dos cosas antes de comprarlo: la torsión se acentúa con los años y con buena luz, y no todos los ejemplares giran con la misma intensidad. Es un cactus de paciencia.
El Cereus spegazzinii forma crestada es un caso distinto: la cresta no es una especie ni una variedad, sino el resultado de una fasciación, una alteración del meristemo que hace que el punto de crecimiento se convierta en una línea. El resultado es un abanico ondulado único en cada planta. Crecen más despacio y son algo más delicados en el riego que las formas normales.
El Cereus tetragonus del comercio —el llamado castillo de hadas, de tallos ramificados de sección cuadrangular— corresponde botánicamente a Acanthocereus tetragonus; el nombre comercial se mantiene por costumbre y por eso lo encontrarás en esta sección. Junto a ellos incluimos también un Cephalocereus, género vecino de México central, también columnar y de floración nocturna rosada en ejemplares adultos, algo más friolero: protégelo por debajo de 8 °C.
Cuidados comunes
- Luz: sol pleno directo. Cuanta más luz, más compacto el crecimiento y más marcado el azul de la epidermis.
- Riego: escaso en verano, cuando el sustrato esté seco del todo, y nulo en invierno. El reposo invernal en seco no es opcional: es lo que mantiene la planta viva.
- Sustrato: mineral y muy drenante. Maceta pesada, mejor de barro: un Cereus adulto hace mucha palanca y vuelca las macetas ligeras.
- Frío: toleran algo de frío si están completamente secos, pero por debajo de 5 °C hay que protegerlos.
Errores típicos
Regar en invierno es, con diferencia, el error que mata más Cereus: la planta está en reposo, no consume agua y la raíz se pudre desde abajo sin dar ningún aviso visible hasta que es tarde. El segundo error es sacar de golpe a pleno sol de julio un cactus que ha pasado el invierno en interior: las quemaduras solares dejan cicatrices blanquecinas permanentes, y la aclimatación debe ser progresiva, con dos o tres semanas de sombra parcial. El tercero es confundir con enfermedad el corcho de la base: cuando un Cereus adulto engrosa, la parte baja del tallo se vuelve marrón y leñosa, y eso es completamente normal. Y el cuarto es no anticipar el tamaño: crecen rápido, ganan altura y peso, y agradecen un trasplante cada dos o tres años. Revisa también el fondo de las costillas, donde se esconde la cochinilla algodonosa.
Qué Cereus encontrarás aquí
- Cereus azul — la columna gruesa y glauca de toda la vida.
- Cereus forbesii f. spiralis — costillas en hélice, pieza de colección.
- Cereus spegazzinii fma. crestada — abanico fasciado, único en cada ejemplar.
- Cereus tetragonus — el castillo de hadas, ramificado y de sección cuadrangular.
- Cephalocereus — columnar mexicano, algo más exigente en temperatura.
Todos viajan desde Almería con un embalaje específico que protege espinas y raíces durante el trayecto.




