Crassula
Crassula es el género que da nombre a toda la familia Crassulaceae. Reúne cerca de 200 especies, la inmensa mayoría del sur de África, con un núcleo importante en la región de El Cabo y en Namaqualand, y algunas dispersas por Madagascar y el este del continente. Es probablemente el género suculento con mayor variedad de formas: en él caben desde el árbol de jade que todo el mundo ha visto en un patio hasta columnas diminutas de hojas apiladas que parecen piezas de ingeniería. Como casi todas las suculentas, funcionan con metabolismo CAM: abren los estomas de noche para perder la menor cantidad posible de agua.
Cómo se distinguen las que vendemos. Conviene agruparlas por porte, porque los cuidados varían ligeramente. Las arbustivas tipo jade incluyen la Crassula ovata ‘Gollum’, mutación de la jade clásica cuyas hojas se enrollan en tubos rematados en una ventosa cóncava; es lenta, longeva y acaba formando un tronco leñoso. Las apiladas tienen las hojas dispuestas en pares cruzados y ensartadas a lo largo del tallo: Crassula perforata es el ejemplo más conocido, con hojas triangulares que parecen atravesadas por el tallo, y la Crassula ‘Jade Necklace’ repite ese patrón en versión más gruesa y compacta. Crassula marginalis se cultiva en cesta colgante, con hojitas pequeñas casi acorazonadas sobre tallos finos que caen.
El grupo más espectacular es el de las columnares compactas. Crassula ‘Buddha’s Temple’ es un híbrido obtenido a partir de C. perfoliata var. minor y C. pyramidalis: sus hojas se apilan tan apretadas que forman una columna de sección cuadrada, como una pagoda. Crassula deceptor, de Namaqualand, tiene las hojas cubiertas de una capa blanca de aspecto casi calcáreo, lo que le da un aire mineral inconfundible; Crassula ‘Moonglow’ es un híbrido en la misma línea, aterciopelado y muy blanco. Crassula cornuta juega con hojas grises curvadas. Y en el apartado de color están la Crassula capitella ‘Campfire’, que pasa del verde claro a un rojo encendido cuando recibe sol suficiente, la Crassula rubricaulis ‘Candy Cane’, de bordes rojizos, y la Crassula ‘Estagnol’.
Cuidados comunes. Luz: sol directo o el punto más luminoso disponible. Sin luz suficiente, los tallos se alargan, las hojas se separan y el color rojo o blanco desaparece; con sol, esas mismas plantas se compactan y se tiñen. Riego: moderado en primavera y verano, escaso en invierno, dejando siempre secar el sustrato entre riegos. Ojo con un detalle poco conocido: las crásulas tienen raíces finas y superficiales, así que prefieren macetas anchas y poco profundas antes que tiestos hondos donde el fondo se queda húmedo durante semanas. Sustrato mineral y drenante. Frío: por encima de 5 °C y, sobre todo, secas cuando hace frío.
Errores típicos de quien compra su primera crásula. El primero, regar la planta de jade «de vez en cuando» durante el invierno; es exactamente cuando no debe regarse. El segundo, mojar las hojas de las especies pruinosas o aterciopeladas como deceptor o ‘Moonglow’: el agua deja marcas permanentes y favorece los hongos, así que hay que regar al pie. El tercero es el oídio, ese polvillo blanco que aparece en Crassula ovata cuando hay poca ventilación y humedad alta. El cuarto, asustarse cuando la planta suelta hojas: es su reacción normal al estrés, y además cada hoja caída enraíza sola sobre sustrato seco, que es la forma más fácil de multiplicarlas. Por último, conviene saber que Crassula ovata es ligeramente tóxica para perros y gatos si la mordisquean.
Todas nuestras crásulas se seleccionan una a una y se envían desde Almería bien embaladas, listas para trasplantar a su maceta definitiva.











