Gasteria
El género Gasteria reúne una treintena de suculentas endémicas de Sudáfrica, casi todas del Cabo Oriental y Occidental, donde crecen entre rocas o a la sombra de arbustos del matorral costero y del Karoo. Pertenecen a la familia Asphodelaceae, la misma que Aloe y Haworthia, y su nombre viene del latín gaster, estómago: no se refiere a las hojas, sino a la flor, un tubo curvado con la base hinchada como una panza, roja o rosa abajo y verde en la punta, que aparece en racimos arqueados a finales del invierno y la primavera. En su hábitat las polinizan los pájaros nectarívoros.
Cómo reconocerlas
Las hojas son gruesas, alargadas y con forma de lengua, de punta redondeada, lisas y brillantes en unas especies y cubiertas de tubérculos ásperos en otras. Un detalle que despista a mucha gente: las plantas jóvenes disponen las hojas dísticas, es decir, en dos filas opuestas, como un abanico plano; al madurar, muchas especies giran y acaban formando una roseta. Un ejemplar joven y uno adulto de la misma planta pueden parecer especies distintas.
Estas son las que tenemos en catálogo:
- Gasteria verrucosa, hoy tratada por la botánica como variedad de Gasteria carinata (G. carinata var. verrucosa). Hojas triangulares, alargadas, cubiertas por completo de tubérculos blancos que se notan al tacto como papel de lija. Es la Gasteria clásica de toda la vida y una de las más fáciles.
- Gasteria carinata variegata: la misma especie en su forma variegada, con franjas crema o amarillentas en sectores de tejido sin clorofila. Crece más despacio que la forma verde y pide algo menos de sol directo, porque las zonas claras se queman antes.
- Gasteria gracilis f. variegata: planta pequeña, de hojas cortas y bien dísticas, muy apreciada en el cultivo japonés, donde las formas variegadas se seleccionan desde hace décadas. Conviene saber que «gracilis» es un nombre muy extendido en el comercio para formas enanas de hoja corta y que su encaje botánico se discute dentro del complejo de Gasteria bicolor.
Cuidados
Si hay una suculenta pensada para el interior, es esta. Como en la naturaleza viven bajo arbustos, toleran menos luz que casi cualquier otra: van perfectas en una ventana al este o al norte, con luz brillante pero filtrada. El sol directo del mediodía en verano las quema y deja manchas pardas que ya no se van; el sol suave de invierno, en cambio, les sienta bien. Bajo luz muy intensa las hojas se tiñen de rojizo: no es mortal, pero pierden su color propio.
El riego es escaso: agua a fondo y luego dejar secar el sustrato por completo, cada dos o tres semanas en primavera y otoño, mucho menos en pleno invierno. Es importante regar por el borde de la maceta o por abajo, nunca sobre la planta: el agua que queda encajada entre las hojas o en el centro de la roseta es la causa habitual de que se pudra el cogollo. El sustrato debe ser muy drenante, mineral en su mayor parte, aunque admiten algo más de materia orgánica que un cactus. Por debajo de 5 ºC hay que protegerlas; no son plantas de exterior en invierno salvo en el litoral mediterráneo.
Se multiplican solas: emiten hijuelos en la base que se separan con raíz propia y, además, son de las pocas Asphodelaceae que enraízan a partir de una hoja entera cortada limpiamente y dejada cicatrizar unos días.
Errores típicos
- Ponerlas a pleno sol «porque son suculentas»: es el error más común, y en las variegadas se paga en pocos días.
- Regar por encima y dejar agua entre las hojas.
- Maceta demasiado grande con sustrato que retiene humedad: la raíz se asfixia mucho antes de que se note en la hoja.
Qué tenemos en catálogo
Ofrecemos Gasteria verrucosa, Gasteria carinata variegata y Gasteria gracilis f. variegata, en ejemplares de unos 10 a 15 cm seleccionados uno a uno y enviados desde Almería a toda Europa con embalaje protegido. Son plantas longevas, de crecimiento lento y poco exigentes: si busca una suculenta que aguante una habitación con luz indirecta y a la que baste regar cada quince días, empiece por este género.


