Sedum
El género Sedum, de la familia Crassulaceae, es uno de los más numerosos entre las suculentas: alrededor de 400 especies repartidas por todo el hemisferio norte, de Asia a Europa y América. Esa amplitud geográfica explica algo fundamental para el comprador: bajo el nombre sedum conviven dos mundos muy distintos. Por un lado, los sedums rústicos de montaña europea y asiática, tapizantes y capaces de aguantar heladas — muchos de ellos reclasificados hoy en los géneros Phedimus e Hylotelephium, aunque el comercio conserva el nombre antiguo. Por otro, los sedums mexicanos, de hoja gruesa y jugosa, preciosos y sensibles al frío. Confundirlos es el origen de casi todos los disgustos.
Cómo distinguir los que vendemos
Sedum morganianum, la cola de burro, es mexicano y colgante: tallos que caen hasta medio metro cubiertos de hojas fusiformes de color verde azulado. Es planta de maceta alta o colgante y de hoja frágil.
Sedum clavatum en su forma variegada forma rosetas compactas de hojas gruesas azul grisáceo con ribetes crema, también de origen mexicano y también sensible al frío.
El llamado sedum cobrizo, del grupo de Sedum adolphii y Sedum nussbaumerianum, tiene hojas apuntadas que viran del verde limón al naranja cobrizo cuando recibe sol directo: el color es su gracia y solo aparece con luz fuerte.
Y Sedum spurium “Sangre de Dragón” (hoy Phedimus spurius) es el caso opuesto: procede del Cáucaso, es tapizante, de hoja plana dentada que se tiñe de rojo vino en otoño, y aguanta heladas sin inmutarse. Es el sedum de rocalla, de muro y de cubierta verde.
Cuidados comunes
- Luz: sol pleno directo. Todos los sedums necesitan mucha luz; en sombra se estiran, los entrenudos se alargan y los colores desaparecen.
- Riego: escaso. Son de las suculentas más resistentes a la sequía que existen. Riega a fondo y deja secar por completo antes de repetir.
- Sustrato: mineral y muy drenante. En jardinera exterior, añade grava gruesa al fondo y en superficie.
- Frío: aquí está la clave. Phedimus spurius pasa el invierno a la intemperie en casi toda España; los mexicanos (morganianum, clavatum, cobrizo) no deben bajar de 3-5 °C y, sobre todo, no deben pasar frío mojados.
Errores típicos
El error número uno es tratarlos a todos por igual en invierno: quien deja un Sedum morganianum en el balcón durante una helada lo pierde entero, aunque el spurium de la jardinera de al lado salga indemne. El segundo es manipular la cola de burro: las hojas se desprenden al mínimo roce y no vuelven a salir en ese punto del tallo. La cara buena es que esas hojas caídas enraízan solas sobre sustrato seco, así que guárdalas y multiplica. El tercero es abonar demasiado: crecimiento blando, entrenudos largos y colores lavados. El cuarto es la sombra, que es lo que está detrás de casi todo “mi sedum se ha puesto verde y feo”. Y el quinto, en tapizantes de exterior, el exceso de riego en verano combinado con suelo pesado.
Qué sedums encontrarás aquí
- Sedum morganianum — cola de burro, colgante, hoja azulada y frágil.
- Sedum clavatum variegata — rosetas compactas gris azuladas con ribete crema.
- Sedum cobrizo — hojas apuntadas que viran a naranja cobrizo al sol.
- Sedum spurium “Sangre de Dragón” — tapizante rústico de rojo intenso, apto para exterior todo el año.
Cada planta se selecciona una a una y viaja desde Almería bien embalada, lista para trasplantar a su maceta definitiva.



