Mammillaria
Mammillaria es uno de los géneros más numerosos de la familia Cactaceae: según el autor se aceptan entre 150 y 200 especies, aunque en dos siglos se han publicado más de trescientos nombres. Su centro de diversidad es México, con algunas especies que alcanzan el suroeste de Estados Unidos, el Caribe y el norte de Sudamérica. El nombre viene del latín mamilla, pezoncito, por los tubérculos que cubren el cuerpo.
Cómo se reconocen
El carácter que las separa de otros cactus globulares es que no tienen costillas: el tallo está cubierto de tubérculos independientes dispuestos en espirales que se cruzan, siguiendo las series de Fibonacci. Además, la areola está dividida en dos: la apical, que produce las espinas, y la axila entre los tubérculos, de la que salen flores, lana y a veces cerdas. Por eso las flores no brotan del ápice, sino en un anillo alrededor de él, formando la típica corona. Tras la floración aparecen frutos rojos y alargados, como guindillas diminutas, que duran meses en la planta.
Las especies de nuestro catálogo
- Mammillaria carmenae var. rubrispina: endémica de Tamaulipas, hoy rarísima en su hábitat aunque muy extendida en cultivo. Cuerpo globular cubierto de espinas radiales finísimas dispuestas como un peine, en esta variedad rojizas o anaranjadas en lugar de blancas. Flores blanco-crema con la línea central rosada. Con los años forma grupos densos.
- Mammillaria gracilis, tratada hoy como M. vetula subsp. gracilis: la conocida como cactus dedal. Tallos pequeños y cilíndricos con espinas blancas, que se desprenden al menor roce y enraízan donde caen; por eso forma colonias en poco tiempo. Flores blanco-amarillentas. De las mejores para empezar.
- Mammillaria geminispina crestada: la forma cristada de una especie del centro de México cuyo nombre alude a sus espinas centrales blancas y pareadas (geminispina, «espinas gemelas»), sobre un cuerpo cubierto de lana blanca. La cresta se debe a una fasciación del meristemo apical: la planta crece a lo largo de una línea en vez de desde un punto, formando abanicos ondulados. Es una anomalía estable que se propaga por esqueje o injerto, nunca por semilla: cada crestada es única.
Cuidados
Luz. Sol pleno, siempre con aclimatación progresiva si la planta venía de interior. Las especies muy espinosas o lanudas, como geminispina, se protegen solas; las de cuerpo más desnudo agradecen un filtro en las horas centrales del verano.
Riego. Generoso pero muy espaciado de marzo a septiembre: empapar y dejar secar el sustrato por completo antes del siguiente riego. A partir de octubre se reduce, y de noviembre a febrero se suspende del todo. Esa invernada seca y fresca, entre 5 y 10 ºC, no es un capricho: es lo que induce la floración de primavera. Un Mammillaria regado y calentito todo el invierno vive, pero no florece; y ese riego invernal es la causa más común de la podredumbre basal.
Sustrato y maceta. Mezcla mineral muy drenante y maceta ajustada al tamaño de la planta: las grandes retienen humedad alrededor de una raíz que no la necesita. Abono bajo en nitrógeno y rico en potasio, dos veces entre primavera y verano.
Frío. Proteger por debajo de 5 ºC. Muchas toleran 0 ºC con el sustrato seco: lo que las mata es la humedad invernal, no la temperatura.
Errores típicos
- Regar en invierno. El cactus se ablanda por la base y, cuando se nota, la raíz ya está perdida.
- Mojar la lana al regar: retiene humedad, mancha y favorece hongos. Riegue el sustrato, no la planta.
- Falta de luz: el crecimiento se estira, el ápice se estrecha y el cuerpo queda pálido y deformado para siempre.
- No revisar la cochinilla algodonosa, que se esconde entre los tubérculos y en las raíces. Es la plaga número uno del género.
Qué tenemos en catálogo
Ofrecemos Mammillaria carmenae var. rubrispina, Mammillaria gracilis y una Mammillaria geminispina crestada, ejemplares seleccionados uno a uno y enviados desde Almería a toda Europa con embalaje que protege espinas y raíces. Son cactus de tamaño contenido, que florecen jóvenes y de forma fiable, y probablemente el mejor género para empezar una colección: agradecidos, resistentes al olvido y con su corona de flores cada primavera si se respeta el invierno seco.


