Cactus
Comprar cactus online es la manera perfecta de traer a casa un trozo del desierto sin renunciar a la comodidad: en Succulentae cultivamos cada ejemplar en nuestros invernaderos de Almería, en el sur de España, donde el sol intenso y el clima seco producen cactus fuertes y de crecimiento compacto. Nuestra selección de cactus online incluye más de 25 variedades, desde los más conocidos hasta piezas de cactus de colección difíciles de encontrar en otros viveros.
Ya busques tu primer cactus o quieras ampliar tu colección con formas curiosas —globulares, columnares, con flor o espinas llamativas—, encontrarás opciones para cada gusto y cada espacio. Son plantas agradecidas, resistentes al olvido y con necesidades mínimas de riego, ideales tanto para principiantes como para coleccionistas exigentes.
Enviamos cactus a toda Europa con un embalaje especial que protege espinas y raíces durante el trayecto. Descubre nuestra selección de cactus de colección y haz tu pedido hoy mismo.
Qué convierte a una planta en cactus
No son las espinas: es la areola. Ese cojincillo de fieltro del que salen las espinas, las flores y los brotes nuevos existe solo en la familia de las cactáceas y en ninguna otra planta del mundo. Si tiene areolas, es un cactus; si no las tiene, no lo es, por mucho que se le parezca.
Es la forma de distinguirlo de una Euphorbia africana, que imita el aspecto de un cactus hasta el detalle pero saca sus espinas directamente del tallo y suelta látex blanco al cortarla. Los cactus no tienen látex. Y salvo una excepción, todos son plantas americanas: de Canadá a la Patagonia y de ningún otro sitio.
El invierno seco es lo que los hace florecer
Esta es la parte que casi nadie cuenta al venderlos. Un cactus que pasa el invierno caliente y regado no florece, por bien que se le vea. La floración se dispara con un reposo de tres o cuatro meses frío y completamente seco: entre 5 y 10 grados, sin una gota de agua desde octubre hasta marzo.
En seco, la mayoría aguanta perfectamente esas temperaturas, y varios —los Echinopsis y los Echinocereus de montaña— soportan heladas fuertes. Lo que los mata no es el frío, es el frío con la raíz mojada. Si la planta se arruga en enero, es normal: se deshidrata a propósito para no congelarse.
Espinas, gloquidios y lo que de verdad hace daño
Las espinas grandes se ven y se esquivan. El problema son los gloquidios: los pelillos diminutos con púas microscópicas que llevan las Opuntia en esas motas doradas tan inofensivas de aspecto. Se sueltan al rozarlos, se clavan sin que te enteres y molestan durante días.
Si se te clavan, no los frotes: se hunden más. Lo que funciona es cinta adhesiva ancha, pegada y retirada de golpe. Y ese tipo de cactus se manipula siempre por la maceta o con papel de periódico doblado, nunca con la mano.
El riego no es «casi nunca»
Un cactus en pleno crecimiento bebe más de lo que la gente cree. De abril a septiembre quiere riegos abundantes y espaciados: empapar hasta que salga agua por el fondo y no volver hasta que el sustrato esté seco del todo, que en verano puede ser cada diez o quince días. Lo que lo mata es el chorrito frecuente, que mantiene el cuello húmedo sin llegar a la raíz.
De octubre a marzo, en cambio, nada en absoluto. Ese contraste entre las dos estaciones es todo el secreto del cultivo de cactus.
La base marrón y leñosa no es una enfermedad
Con los años, muchos cactus se vuelven marrones, duros y agrietados por abajo, y casi todo el mundo lo lee como podredumbre. No lo es: se llama suberización, y es la planta formando corteza, igual que el tronco de un árbol. Es firme al tacto y avanza despacio de abajo arriba.
La podredumbre de verdad es lo contrario: blanda, húmeda, oscura y de olor desagradable, y suele empezar por la base o por una herida. Si al apretar se hunde, es pudrición; si está dura como madera, es edad.
Cuidado con los cactus «decorados»
Tres cosas que se ven mucho y conviene reconocer. Las flores de colores pegadas con cola a la corona: son de papel o de paja seca, y al arrancarlas dejan una cicatriz. Los cactus pintados de fucsia o azul con espray, que asfixian la epidermis. Y los injertos de bola de colores —el llamado cactus luna—, que son un mutante sin clorofila pegado sobre un patrón verde que lo alimenta: viven pocos años porque el patrón acaba agotándose.
Nada de eso se vende aquí. Todos los cactus de esta página son plantas enteras, con su propia raíz, cultivadas al aire libre.
Los errores que más cactus matan
- Regar en invierno. Es, con diferencia, la causa número uno.
- Maceta demasiado grande. El sustrato que la raíz no ocupa se queda húmedo durante semanas.
- Sacarlo de golpe al sol de julio después de meses dentro: se quema, y la quemadura no se va.
- Sustrato de jardinería normal. Retiene demasiado; hace falta mezcla mineral muy drenante.
- Esperar flores sin darle invierno. Sin reposo frío y seco, no hay floración.
Todos los ejemplares de esta página se cultivan a pleno sol en nuestro vivero de Almería, con riego mineral y sin la protección de un invernadero. Eso les da la espina dura y el porte compacto que se pierde cuando se crían a la sombra.
